Héctor Beas Marengo insiste en que no es un artista. En sus 71 años de vida recorre, una serie de experiencias en las que no encuentra ni un indicio de serlo. Valora a Molina Campos, siente un profundo respeto por los gauchos, ama a los caballos. En Perez (Sta. Fe) se entusiasma investigando sobre costumbres camperas. Todo esto lo expresa en dibujos y pinturas, en viñetas para diarios, con más de 300 exposiciones y reconocimientos en varias naciones. En la calidez de su hogar, se abre a la hondura de su experiencia humana. Allí nos reitera que no se considera un artista sino un “laburante del lápiz”. Un tradicionalista. Un hombre que expresa con dibujos, los sentimientos más auténticos. Un gaucho argentino que dibuja a mano alzada. Pero eso... ¿no es lo que hace un artista?